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domingo, 20 de octubre de 2013

EL PUZZLE

Animado y ayudado por mi hija primogénita hemos realizado un "lavado de cara" al blog. Esperamos que os guste. Y como fondo hemos elegido el juguete preferido de Nuestro Héroe: EL PUZZLE.

No hace mucho leí en otro blog que "la vida es como un puzzle: todos los días de nuestra vida añadimos una pieza nueva, depende de nosotros saber dónde poner cada una para que, al final, el puzzle quede completo". 

El problema está cuando no sabemos como colocar esas piezas que se nos presentan día a día; la cosa se complica si no sabemos cual tiene que ser el resultado final de la conjunción de esas piezas, cuando no vemos la foto del puzzle. Entonces, supongo que se empiezan a colocar las piezas de la mejor manera posible, buscando simplemente que encajen unas con otras. El resultado final en estos casos es un puzzle sin armonia, sin imagen final, incomprensible para la mayoría. ¡Qué difícil debe ser hacer un puzzle en estas circunstancias!

Paradojas de la vida, hacer un puzzle es una de mis aficiones. Hay diferentes maneras de hacer un puzzle, como diferentes maneras de afrontar la vida: unos empezamos buscando las piezas que forman el borde, otros prefieren agrupar por colores, pero todos tenemos una forma lógica de construir el puzzle basándonos en la imagen final que tenemos que realizar. En el puzzle de la vida ocurre algo parecido: recopilamos experiencias, observamos a los demás y vamos uniendo piezas que van formando nuestra vida.

Todos los aficionados a los puzzles sabemos que a lo largo del juego nos encontramos con "piezas imposibles de colocar". Cuando te encuentras con una de esas piezas piensas que no lo lograrás nunca, empiezas a sentirte ansioso por colocarla hasta que tras mayor o menor tiempo se logra. Entonces, como por arte de magia empiezan a encajar varias piezas rápidamente. Y uno se encuentra inmensamente feliz, porque ve sus progresos y la cercanía del resultado final. 

Para Nuestro Héroe la vida es un gran puzzle de infinitas piezas. Sin embargo para él cada momento de su vida es una "pieza imposible de colocar". A veces esa pieza logra colocarla rápidamente, pero otras veces le cuesta mucho, mucho tiempo... y algunas aún no las ha logrado colocar. Pero él también es un "chiflado de los puzzles" y supongo que sabe que más tarde o más temprano logrará encajar esa pieza que le permita encajar varias más y seguir avanzando en el puzzle de su vida. Claro que a él le cuesta ver la imagen final del puzzle, no logra agrupar las piezas por colores, o agrupar las que forman el borde. Él hace el puzzle de una manera desordenada, obsesiva: coge una pieza y no para hasta colocar esa y no otra. Pero al final también él logra construir el puzzle... aunque no haya mirado ni siquiera una sola vez la foto. 

Claro que si le ayudo la cosa es más sencilla; cuando recibe ayuda las piezas encajan con mayor velocidad, y cuando se topa con esa pieza imposible de colocar, el problema se resuelve de una manera satisfactoria. Cuando recibe ayuda el puzzle de su vida no es tan caótico, no es tan desordenado, y genera menos ansiedad. Cuando recibe ayuda el puzzle de su vida es feliz, es divertido. También en  nuestra vida cuando recibimos ayuda las cosas no son tan complicadas.

Por eso la próxima vez que te encuentres con Nuestro Héroe del Silencio o con otro niño como él no te conformes con decirle "hola", no te conformes con observar sus rarezas. Piensa que tú vas a ayudarle a construir el puzzle de su vida; pero piensa también que en ese momento él es una pieza del puzzle de tu vida, piensa que él es "esa pieza imposible de colocar", esa pieza que muchas veces te desespera, te desanima, que incluso te hace pensar en abandonar el puzzle; pero piensa también que si te esfuerzas un poco, solo un poco,en intentar colocar esa pieza, esa pieza se logra colocar y entonces sientes una alegría inmensa, porque haz logrado destruir ese obstáculo que te impedía avanzar en el puzzle, has logrado componer una imagen. Entonces ves que "esa pieza imposible", no era tan rara, no era incomprensible, simplemente era una pieza "diferente" y gracias a ella has logrado colocar más piezas del puzzle de tu vida; y entonces descubre que la imagen final es mucho más bella que la que se ve en la imagen de la caja del puzzle, ves que en las cosas pequeñas está la esencia de la vida; en definitiva ves que tu vida es ahora diferente pero más plena. Y todo gracias a... ESA PIEZA IMPOSIBLE DE COLOCAR.

jueves, 3 de octubre de 2013

HOY CUMPLES 6 AÑOS. GRACIAS

Hoy cumple Nuestro Héroe 6 años. Todavía permanece en mi el olor a café que había en la sala de al lado, la sala de estar del personal. Para siempre tendré grabado en mi mente la primera vez que te vi: como tú eres saliste corriendo, sin tiempo siquiera para que Román, el ginecólogo, se pusiera unos guantes. Tuvo que cogerte como aún hoy día yo te cojo, "al vuelo", para que no te escaparas.

Pelo negro, tez morena, cara "de machote", acababas de convertirte en "el rey de la casa, el heredero". Contigo nos convertimos en familia numerosa.
Pasaron los días, las semanas, los meses y no hablabas, eras un bebé ejemplar, tan bueno... No sabíamos que tras esa bondad se escondía nuestro enemigo más cruel. Y llegó la semana en que cumplías dos años, y fue entonces cuando se desveló el secreto de tu silencio, de tu aislamiento, de tu andar de puntillas, de esa risa contagiosa que te entraba cuando veías a Tambor resbalarse por el hielo y chocar con Bambi.

Nuestra vida cambió, pero pronto entendimos que tú eras un regalo de Dios, que gracias a ti conoceríamos la verdadera forma de vivir.

Gracias a ti conocimos que Dios no elige a los capaces, capacita a los elegidos.

Gracias a ti aprendimos que se puede ser feliz simplemente alineando coches, o imaginando que un colador es un caza-mariposas.

Gracias a ti aprendimos a no desfallecer, a luchar día a día, minuto a minuto, porque con el trabajo llega la recompensa, más tarde o más temprano.

Gracias a ti fui el hombre más feliz sobre la tierra cuando, tras 45 días enseñándote, señalaste con el dedo para mostrarme algo.

Gracias a ti vemos que la gente no es tan mala como muchas veces pensamos, porque todos cuando están junto a ti sacan el niño que llevan dentro.

Gracias a ti nos hemos sentido queridos por tus vecinos, por la gente de la piscina, por los comerciantes del barrio... nos convertimos en los padres de Jesús, las hermanas de Jesús, etc

Gracias a ti conocimos a gente maravillosa, excepcional: "las chicas de la Cruz Roja" Regli, Emilia y Cristina. Sin medios materiales, pero con ganas de trabajar contigo, de sacarte de tu "mundo autista". Y siempre con esa palabra de ánimo hacia nosotros, ayudándonos en este duro camino.

Gracias a ti conocimos a unas chicas "jóvenes aunque sobradamente preparadas": nuestra niña Sara, Bea, "Champú", Delia y María. Algunas ya no están junto a ti, pero las llevamos en el corazón por como lucharon por ti. Otras siguen aún contigo, son ya parte de nuestra familia: que decir de Sarita, llorando al ver tu video de "ya llegué yo, soy agosto...". ¡Si hasta tiene un cuarto en casa!. ¿Y "champú? con sus soluciones mágicas e imaginativas a cada problema que le planteo?. Y Bea, práctica, sensata, devolviéndonos muchas veces al mundo real (cosa que agradecemos enormemente), y sobre todo trabajando constantemente por ti.

Gracias a ti tenemos una casa y una gran familia: Las Dunas. Cualquier problema, cualquier preocupación desaparecía cuando cruzábamos esa puerta. A partir de ahí todos te saludaban, todos te sonreían, a sabiendas de que sabían que tú no les contestarías ni les mirarías, pero no les importaba, estaban deseando que te engancharas a ellos y les dieras esos superabrazos tuyos. Tú eras Jesús, su Héroe del Silencio.

Gracias ti conocimos a Elena. Que decir de ella que hayamos dicho ya. Nunca olvidaré sus lagrimas el día que te fuiste de Las Dunas. Gracias a Dios este año volverá a disfrutar de ti, aunque solo sea un día a la semana. Elena ya es parte de tu vida, de nuestra vida.

Gracias a ti conocimos a Inma, tu segunda mamá. Nunca pensé que vería a esa "sargento de hierro" derretirse por ti, llorar, emocionarse... Jamás olvidaré ese "bravo" que le salió del alma aquellas navidades.

Gracias a ti estamos conociendo a la gente de Pinar Hondo: María José, Victoria, Begoña, Curro, Adelaida, Rosa... Es increíble como están luchando por ti, incluso antes de que llegaras.

Gracias a ti ya entramos en Pinar Hondo y encontramos saludos amistosos, sonrisas cómplices, regañinas sobre tu comportamiento llenas de ternura, etc.

Gracias a ti, que eres silencioso, obsesivo, de mirada huidiza, de sentimientos escondidos, pero eres capaz de sacar lo mejor de cada persona, gracias a ti, para mi hoy el mundo es un lugar mejor.

Por todo ello te doy las gracias. Sé que muchos no lo entenderán pero tengo que darle gracias a Dios por haberte puesto en mi vida, por ser mi hijo, por ser mi hijo especial, por ser un ejemplo de lucha constante para entender este mundo tan complicado para ti. Gracias JESÚS.