Empatía: desde el primer día te pusiste en el lugar de
Nuestro Héroe del Silencio, trataste de entender el porqué de sus actos, lo aceptaste tal cual es. Y no solo eso,
supiste ponerte en nuestro lugar, entendiste nuestros miedos, nuestras
ansiedades, nuestras inquietudes, y todo eso siempre con una palabra de ánimo,
una sonrisa o una mirada cómplice.
Laboriosa, siempre dispuesta a trabajar, aprovechabas cualquier
momento y circunstancia para traerlo a nuestro mundo, para explicarle estas
normas para él tan extrañas y complejas y hacerle así la vida más sencilla y menos angustiosa.Especial: si nuestro héroe es un niño con necesidades especiales no cabe duda que quién estuviera con él también debía serlo. Nos dijeron una vez que Dios no elige a los capaces, capacita a los elegidos. Sin duda cuando Dios decidió traer a Nuestro Héroe del Silencio a este mundo sabía que lo iba a rodear de seres tan especiales como tú
Nadie como tú se dedicó tanto a él, no solo en tu tiempo de trabajo, incluso en tu tiempo de ocio, tu tiempo familiar, cuando nos enviabas información o material que nos pudieran ser útiles para trabajar con él, material para ayudar a sus hermanas, o como anticipar situaciones que pudieran ser estresantes para él; o emocionándote con los correos con los que a veces te “bombardeábamos” para compartir nuestra alegría por los logros que gracias a vosotras conseguía Nuestro Héroe del Silencio.
Amiga. Nuestro Héroe además de ser una persona que necesita una ayuda de profesionales es ante todo un niño, y como niño que es necesita conocer el significado de la amistad, y contigo lo conoció y lo vivió, y aunque no te lo demostrara todo lo que tu hubieras deseado te sintió como una amiga y se ha sentido querido.
ELENA, NUESTRA COMPAÑERA DE VIAJE

